El arte de no saber vender

LinkedIn, red social de referencia para negocios, emprendedores y empresas. Sin duda, la forma más efectiva de publicar nuestra actividad y ofrecer una imagen a nuestro sector de empresa innovadora, fresca y dinámica. Yo me paso muchas horas dentro de ella.

También es una buena forma de dar a conocer nuestros servicios con el objetivo de ayudar a otras empresas a crecer o simplemente solucionar un problema que no saben que tienen o que si lo saben, pero no conocen cómo resolverlo.

Para poder dar a conocer nuestros servicios a empresas, una de las mejores herramientas es la de enviar mensajes a nuestros contactos, por ello, hoy quiero hablar sobre los mensajes que, como emprendedor, recibo por esta red de otros profesionales que quieren ofrecerme sus servicios. No sé si alguien piensa lo mismo, pero estoy cansado de recibir mensajes fríos, impersonales, prefabricados, enlatados, kilométricos y con uno o varios PDFs que no me voy a leer.

¿En serio creen que funciona? ¿Creen que voy a emocionarme al recibir un mensaje genérico de alguien que ni siquiera se molestó en saber si estoy interesado en lo que vende?. Es como recibir un panfleto publicitario por correo postal, pero en versión digital y con menos personalidad. Yo llevo muchos años en esto, no soy ningún experto en ventas, ni un gurú, pero llevo tiempo a mis espaldas vendiendo mis servicios, cuento con experiencia suficiente como para llamar a esta forma de ventas, el arte de no saber vender.

Dentro del arte de no saber vender, lo peor es cuando se toman la libertad de asumir que necesito desesperadamente su producto o servicio. ¿Cómo puedes estar tan seguro de que tu solución es la respuesta a mis problemas?, y ¿si en lugar de ofrecerme tu solución, me ayudas a ver que tengo un problema?, ¡quizás no lo sabía y tú me abres los ojos!. Eso es lo que yo llamo saber vender, ayudar, ofrecer tu expertise a una empresa y hacerle ver que tiene un problema que podría resolver.

Al menos esa es mi forma de ver la venta, es lo que llevo haciendo muchos años y me ha ido bien así. Hasta la fecha nadie se ha molestado cuando ha recibido un mensaje mío haciéndole saber que, desde mi opinión, tiene un problema o un punto de mejora importante en su forma de comunicar o de mantener su reputación.

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