Hasta qué llegó ella

Cada vez que observaba como alguien sacaba a relucir lo que él escondía, lo repudiaba, criticaba y juzgaba con vehemencia. Creía que si él no podía sacarlo a la luz, no era justo que otros pudieran permitírselo.

Se sentía cómodo mostrando su lado más benévolo, ofreciendo a los demás aquello que le gustaba mostrar, aquello que aprobaba de sí mismo y que sabía que era aceptado por los demás.

Hasta que llegó ella, de la qué se enamoró hasta los huesos, pero que le confrontó consigo mismo, le hizo sacar lo peor de él, le enfrentó a sus miedos, le revolcó por dentro, le atizó con fuerza a su ego, le obligó a retarse, a conocer sus límites y abrir las puertas de su alma.

Esa mujer fué la chispa adecuada para prenderlo todo por dentro, sacar ese dolor clandestino, hurgar en la herida no curada, y comenzar a repoblar sus áreas quemadas.

Cada noche, en su mente, le aparecen recuerdos de aquella etapa, cierra los ojos y comienza a soñar…

Óscar Cebollero

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