La verdadera esencia

Llegó a su vida para derrumbar todos sus muros, sin apenas tiempo para prepararse, de la forma más directa e invasiva que jamás había conocido.

Y con la caída de cada pedacito, se abría paso hacia sus vísceras, una fuerza que brotaba de la nada y que se transformaba en un imán que le unía a ella con una fuerza inexplicable.

Sus miedos, otrora fuertes y robustostras muchos años de creación, ahora parecían mantequilla en sus manos.

Con cada beso, con cada abrazo, se estaba desnudando, sin quitarse la ropa, sintiendose libre, sólo bajo el efecto de la fuerza del amor verdadero, el que llega sin preguntar, el que te eriza la piel en un suspiro.

Su verdadera esencia brotaba desde dentro sin que nadie se diese cuenta, sin que nadie pudiese avisarle de que ahora comenzaban sus verdaderos problemas.

Sentía que estaba sacando a la luz su verdadera esencia, nada de lo anterior había sido él, se había arranncado la máscara con la que salía a la calle cada día y ahora no fingía ser lo que era, no le hacía falta.

EL amor de este calibre le obligaba a conocerse más que nunca, a sacar muchas cosas que tenía oculatas en su interior y que hasta ahora había escondido en su íntimo baúl, sabiendo que nadie iba a interesarse por ello.

Su corazón, en carne viva, estaba expuesto a merced de sus enemigos, y éstos cargaron armas sin piedad comenzando a dispararle sin miramientos, justo donde sabían que más le iba a doler. Pero todo el dolor merecía la pena, porque a su lado estaba ella.

© Óscar Cebollero. Todos los derechos reservados.

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