Me llegó un caso de una empresa con más de 10.000 seguidores en LinkedIn y que veía con frustración cómo sus publicaciones apenas llegaban a alcanzar a 100 de sus seguidores sin entender bien que estaba ocurriendo.
No fue difícil saber cuál era el motivo, ya que a simple vista se notaba que estaban abusando de la IA para redactar sus posts de forma automática, sin ningún filtro humano.
El uso de la IA para redactar es algo que facilita el trabajo de los redactores de contenido. Pero claro, si no sabes cómo utilizarla, pues es fácil caer en las redes del algoritmo de LinkedIn con lo que se llama «AI Slop». Te detectan, te penalizan y tus post no se viralizan.
¿Qué hice para revertir la situación?
Simplemente diseñé una estrategia de contenidos reales, coherentes con la filosofía de la empresa y que pusiesen de manifiesto todo lo que la empresa ofrecía como valor a sus seguidores. Entonces si, utilicé la IA para generar ideas de posts, para que ayudase con frases y lemas y para reestructurar correctamente los posts.
Solo se trataba de inyectar aire fresco a sus publicaciones, contar casos de éxito, entrevistas, noticias corporativas de interés y un estilo genuino que conectara con personas reales.
En poco tiempo pude ver cómo sus posts comenzaron a llegar a más seguidores y tener más visualizaciones. Además, los posts no solo volvieron a ser vistos por su comunidad en LinkedIn, sino que ahora estaban optimizados para ser recomendados por los propios motores de IA, algo que es importante para fomentar la recomendación de la empresa.
A veces solo falta un pequeño cambio de enfoque y un toque humano para salvar la reputación digital de una empresa y multiplicar su alcance.